En este artículo repasaremos los síntomas de la disfunción sexual femenina y veremos que es posible tratarlos de forma natural para mejorar la libido y las relaciones de pareja.
Disfunción sexual femenina, en qué consiste
Para analizar la Disfunción Sexual Femenina conviene que tengamos presente la clasificación de las distintas fases de este trastorno que afecta a una de cada tres mujeres.
Así se puede distinguir entre la dificultad en el deseo y las dificultades para la excitación y para el orgasmo, aunque recientemente se ha añadido otro concepto que es el de satisfacción porque podrían recorrerse las tres primeras fases sin que la resolución fuera satisfactoria.
Aunque los factores psicológicos y sociales tienen un importante peso en la disfunción sexual, especialmente en las mujeres, una gran parte de la investigación reciente en este terreno se centra en la alteración hormonal, que se puede dar tanto antes como durante la menopausia.
Factores de riesgo de la disfunción sexual femenina
La disfunción sexual femenina puede ser influenciada por diversos factores de riesgo que afectan tanto el bienestar físico como el emocional de la mujer.
Bienestar emocional: es fundamental para el interés y la actividad sexual. Mujeres que no se sienten bien física o emocionalmente pueden experimentar una disminución en el deseo o la respuesta sexual.
Problemas psiquiátricos: la depresión es una de las causas más comunes de disminución de la libido y otros trastornos sexuales en las mujeres.
Además, la ansiedad y otros trastornos emocionales pueden contribuir a la disfunción sexual.
Problemas de relación: una relación emocionalmente saludable con la pareja es esencial para la satisfacción sexual. Conflictos, falta de comunicación o problemas emocionales en la relación pueden contribuir a la disfunción sexual.
Disfunción sexual en el hombre: la disfunción eréctil de su pareja, puede afectar la respuesta sexual de la mujer.
Etapas fisiológicas
El parto: tras el parto, factores como la recuperación física, la lactancia, la fatiga y las demandas de la maternidad pueden disminuir el deseo sexual.
Además, niveles bajos de estrógenos y posibles lesiones en el área genital pueden causar dolor o molestias durante la actividad sexual.
Menopausia: la disminución de los niveles de estrógenos durante la menopausia puede provocar cambios en la libido, sofocos, sudoración nocturna, insomnio y sequedad vaginal, lo que afecta negativamente las relaciones sexuales.
Patologías y ciertos medicamentos
Histerectomía: la extirpación del útero no necesariamente causa disfunción sexual. Sin embargo, si se extirpan también los ovarios, la reducción de estrógenos puede afectar la función sexual en algunas mujeres.
Dolor vaginal o pélvico: el dolor durante las relaciones sexuales puede llevar a una contracción involuntaria de los músculos vaginales, conocida como vaginismo, agravando el malestar y dificultando la actividad sexual.
Problemas de vejiga y suelo pélvico: una disminución del tono muscular en el suelo pélvico pueden provocar prolapso genital e incontinencia urinaria, interfiriendo en el deseo o la actividad sexual.
Afecciones crónicas como enfermedades cardíacas, artritis, cáncer, Parkinson, diabetes o trastornos relacionados con el consumo de alcohol y drogas pueden afectar la excitación y la capacidad de sentir placer.
Uso de Medicamentos: la píldora anticonceptiva, antihipertensivos, antidepresivos, antihistamínicos, antipsicóticos, tratamientos para el insomnio, etc. pueden alterar el deseo sexual, la excitación y la sensación de placer. Por lo que incrementan el riesgo de Disfunción Sexual Femenina.
Cambios hormonales
La pérdida de las hormonas masculinas, los andrógenos, en especial la testosterona, se asocia con la disminución del deseo y con la rigidez del epitelio vaginal mientras que, la disminución de los niveles de hormonas femeninas, los estrógenos, se asocia con la pérdida lubricación vaginal y la menor síntesis de la enzima eNOS que cataliza la síntesis de óxido nítrico.
Para equilibrar estas situaciones se han seguido diversas terapias de sustitución hormonal cuyos resultados, considerando sus efectos secundarios, no se sostienen a día de hoy.
Pérdida actividad enzima eNOS
Con el paso del tiempo, las paredes de los vasos sanguíneos se van engrosando y acumulan depósitos de sustancias como el colesterol. Esto hace que la enzima eNOS (Óxido Sintasa endotelial) esté menos accesible y pierda actividad, generando una menor producción de óxido nítrico.
Esto deriva en una insuficiencia vascular que dificulta el aumento del aporte sanguíneo a los órganos genitales, necesario para producir la erección del clítoris, el aumento del tamaño de la vulva, la relajación y lubricación de la vagina e incluso la erección de los pezones.
Tratamiento de la Disfunción sexual femenina
Óxido nítrico, nuevo viagra femenino
El Óxido Nítrico facilita los procesos vasculares necesarios para la respuesta femenina en sus distintas fases en especial en la fase de excitación.
Pese a su pequeño tamaño y su corta vida (unos segundos) desencadena reacciones de trascendental importancia en los procesos fisiológicos, en especial en el sistema vascular porque flexibiliza los vasos sanguíneos permitiendo con ello la mejor circulación de la sangre.
El descubrimiento de estas y otras funciones de esta molécula motivó la concesión del premio Nobel de Fisiología en 1998.
Este gas se genera en el interior de nuestras arterias y necesita el aminoácido Arginina para su producción. Dicho aminoácido se obtiene de las proteínas que consumimos, pero su sola presencia en nuestra sangre no asegura la producción de Óxido Nítrico ya que necesita como catalizador de la reacción, a la enzima eNOS.
Esta enzima está presente en la capa interior de las arterias (endotelio) y su pérdida de actividad está relacionada con el ensuciamiento de las arterias y el déficit hormonal, desde la pre-menopausia.
Zinc
El oligoelemento Zinc es un potente estimulador del deseo sexual tanto en hombres como en mujeres.
Esta es la razón del poder afrodisíaco generalmente atribuido a las ostras y a otros alimentos ricos en este mineral.
Rhodiola Rosea
La raíz de la planta Rhodiola Rosea rica en salidrósidos, estimula muchos de los mecanismos que utilizan los estrógenos, pudiendo compensar la pérdida de dichas hormonas que ocurre con la edad.
Esta planta se ha estudiado intensamente por sus cualidades adaptógenas, para mejorar la resistencia del cuerpo ante las situaciones de estrés físico y emocional.
Fitoterapia
El Tribulus terrestris y el extracto de Ginkgo biloba, han sido estudiados por su potencial para mejorar la función sexual femenina.
Vitamina D
También debemos tener en cuenta los resultados de recientes estudios clínicos que han asociado la deficiencia de vitamina D, con dificultades en la función sexual en sus distintas fases tanto en hombres como en mujeres.
Es un hecho que gran parte de la población presenta déficit de vitamina D.
Terapias Hormonales y Prohormonales
Testosterona
La terapia con testosterona ha demostrado eficacia en el tratamiento del trastorno del deseo sexual hipoactivo en mujeres posmenopáusicas.
Se utiliza en formulaciones transdérmicas, como parches que liberan 300 µg diarios, mejorando la actividad y el deseo sexual.
Dehidroepiandrosterona (DHEA)
La DHEA es una hormona que actúa como precursora de andrógenos y estrógenos.
Su uso, tanto oral como intravaginal, ha mostrado mejoras en varios aspectos de la función sexual, especialmente en mujeres perimenopáusicas y posmenopáusicas.
Terapias de Acción sobre el Sistema Nervioso Central
Flibanserina: aprobada para el tratamiento del trastorno del deseo sexual hipoactivo en mujeres premenopáusicas, la flibanserina actúa modulando los receptores de serotonina, aumentando la liberación de dopamina y noradrenalina, y disminuyendo la de serotonina.
Se administra en dosis de 100 mg diarios antes de acostarse.
Bremelanotida: es un agonista del receptor de melanocortina que se administra mediante inyección subcutánea antes de la actividad sexual. Ha demostrado mejoras en las puntuaciones de deseo, excitación y orgasmo en mujeres con trastorno del deseo sexual hipoactivo.
Terapias para el Dolor Genitopélvico y Penetración
Estrógenos locales: la aplicación de estrógenos locales, como cremas, óvulos o anillos vaginales, es eficaz para tratar la atrofia vulvovaginal y mejorar la lubricación, reduciendo la dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales).
Ospemifeno: es un modulador selectivo de los receptores estrogénicos aprobado para el tratamiento de la dispareunia moderada a severa en mujeres posmenopáusicas. Actúa mejorando la mucosa vaginal y reduciendo el dolor asociado a la actividad sexual.

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